¿Y si lo filtramos?

FiltroHoy os proponemos un objetivo: aprender a filtrar las informaciones que recibimos de tal forma que detectemos y eliminemos su toxicidad, evitemos los contagios y contaminaciones emocionales y colaboremos en la mejora del clima.

Se cuenta que el discípulo de un sabio filósofo llegó a casa y le dijo:

-Querido maestro, se dice que un amigo tuyo ha estado hablando mal de ti.

-¡Espera! -lo interrumpió el filósofo-. ¿Has hecho pasar por los tres filtros lo que ahora me vas a explicar?

-¿Los tres filtros?- dijo el discípulo.

-Sí. El primer filtro es la verdad. ¿Estás seguro de que lo que me vas a decir es absolutamente cierto?

-Bien, no lo sé directamente. Me lo han dicho unos vecinos.

-Por lo menos -dijo el sabio-, lo habrás pasado por el segundo filtro que es la bondad. A ver, ¿esto que me vas a decir es bueno para alguien?

-No, realmente, no. Más bien al contrario.

-Ah,… entonces miremos el último filtro. El último filtro es la necesidad, ¿crees que es realmente necesario hacerme saber esto que tanto te inquieta?

-De hecho, no.

-Entonces -dijo el sabio sonriente- si no es ni verdad, ni es bueno ni es necesario, mejor lo enterramos en el olvido

Reducir los niveles de contaminación emocional es cosa de todos. Es importante recordar siempre el siguiente principio de la ecología emocional “No hagas a los demás aquello que no quieras para ti mismo”

Si dañamos a alguien con nuestra conducta imprudente es preciso reparar el daño que hemos causado. Así se curarán las heridas emocionales que hemos provocado en el otro y en nosotros mismos.

El pensamiento sistémico y los símbolos (parte 3 de 3)

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Si un niño o un adulto escoge como protagonista, para hacer una historia a un ratón (puede sugerir vivacidad) nos está mostrando una personalidad distinta a otro que escoge un león (la sugerencia que nos provoca es más de poderío) o un oso, que tiene unas connotaciones en nuestro medio cultural, más de “amoroso” que de fiereza (casi todos hemos tenido un osito al que abrazarnos en la oscuridad de la noche). No tiene nada que ver con la realidad, si viviéramos en un lugar donde hay osos reales la imagen que tendríamos de ellos sería muy diferente. El personaje que ha escogido nuestro alumno o cliente nos está hablando de cómo se encuentra en ese momento, de qué necesita o qué añora.

Cuando en un dibujo de la familia aparece una tachadura, un pequeño objeto o animal muchas veces está relacionado con alguien que ya no está, pero que su presencia tiene la suficiente fuerza inconsciente en el sistema, como para que se manifieste en el dibujo. Este es un hecho que he observado en repetidas ocasiones en dibujos de niños en los que en su familia ha habido abortos o hermanos que han muerto prematuramente.

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Este dibujo pertenece a un niño al que nunca se le había hablado de que el primer hijo de la pareja fue un aborto de 6 meses. La familia no tenia ningún perro pero el niño en casi todos los dibujos en los que tenia que representar a su familia aparecía algún animal.

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Este  dibujo de la familia disfrazada de robot, es de un niño cuya madre tuvo dos abortos, uno de pocas semanas que apenas tuvo impacto emocional para ella y otro de 3 meses, muy doloroso para la pareja. Tampoco se había hablado de estos sucesos, pero se observa cómo hay a los pies de la representación de él un objeto borrado y otro que se distingue claramente.

Para ampliar la información podéis asistir a la sesión informativa gratuita del curso del próximo 16 de octubre a las 19:30 h o hacer el click aquí.

Por Maita Cordero Ayuso, maestra y terapueta, formada en varios ámbito como la terapia regresiva, la PNL, el coaching y la consultoría, así como en Constelaciones Familiares. Máster en Pedagogía Sistémica.

HACIA UNA EDUCACIÓN PLENA: Educadores conscientes, niños felices. por Olivia Recondo

Cada vez somos más los que normalizamos la importancia de la gestión de las emociones para llevar una vida plena, saludable y satisfactoria. Y menos, los que la cuestionan. De hecho, no es casualidad que cada vez oigamos hablar más de emociones, Inteligencia Emocional, Educación Emocional y de cientos de técnicas, recursos y materiales para desarrollarlas.

De alguna manera, todos queremos ser “emocionalmente competentes”, es decir, tener una buena relación con nosotros mismos, con los demás y con el mundo que nos rodea. Pero, para lograrlo, a veces no es suficiente con el sentido común (que parece que traemos “preinstalado de fábrica”) y debemos aprender a movilizar una serie de conocimientos, habilidades y actitudes personales de forma adecuada. Todo esto, unido a una buena dosis de motivación por parte del aprendiz (y también del maestro, si lo hubiera) y contando con algunos recursos que deben estar disponibles para ambos.

Entre estos recursos, hay dos fundamentales: la familia y la escuela que, junto a las madres, padres, profesores y alumnos, asume el desafío de facilitar las experiencias de aprendizaje emocional que predispondrán al niño (y al adulto) a gozar de una vida más feliz y plena; con menos conflictos y, cuando surjan, sabiéndose capaz de afrontarlos y resolverlos eficazmente.

Entonces, si queremos familias y escuelas competentes y saludables… Necesitamos antes ser padres, madres y profesores competentes y saludables. 

La paternidad y las relaciones familiares siguen siendo un tema clave en el mundo actual porque son nuestro primer núcleo de seguridad, afecto y socialización. Además, es la “primera escuela” a la que asistimos y en la que aprendemos quiénes somos y qué tipo de ciudadanos ser.

Nuestra familia es el punto de partida de nuestra historia personal. Es una referencia siempre presente de una u otra manera a lo largo de nuestra vida. Y, como señalan Jon y Myla Kabat-Zinn en su libro “Padres conscientes, hijos felices” (Ed. Faro), también “influye en el corazón, el alma y la conciencia de la siguiente generación”.

En cuanto a la Educación, tengo el honor de trabajar cada día como terapeuta individual-familiar y capacitadora de profesores y alumnos en Mindfulness (Atención Plena o Consciencia Plena1) y el desarrollo de la Inteligencia Emocional. Y gracias a estos “maestros de vida” de todas las edades, he podido constatar que la Consciencia Plena nos permite transformarnos profundamente para vivir más a gusto con nosotros mismos y con los demás.

El PINEP, Programa de Inteligencia Emocional Plena: la gestión eficaz de nuestras emociones a través de la Atención Plena (Mindfulness), que he desarrollado junto a la Dra. Natalia Ramos y el Dr. Héctor Enríquez (Ed. Kairós), es un buen ejemplo de las nuevas propuestas que están surgiendo en nuestro país .

Ser educador consciente consiste, principalmente, en:

– ser conscientes y responsables de “nosotros mismos” y de “lo nuestro”, antes de acompañar a “otros” con lo “suyo”.

– acoger de verdad a un niño en nuestra vida -o a varios, si es el caso- y ser para él alguien que le facilite sus experiencias en el mundo.

– aprovechar la curiosidad y ganas de aprender de nuestros chavales a través de la experiencia directa (y no de tanto sermón o doctrina educativa).

– una buena manera de sanar las heridas y carencias afectivas que podamos arrastrar desde nuestra infancia, aprendiendo a acoger y aceptar al “niño dañado” que también somos y que, de vez en cuando, asume el mando de nosotros mismos si alguien nos hace daño o no hace lo que deseábamos.

– vivir con Consciencia Plena, es decir, “vivir y amar auténticamente”.

En los últimos años, mi trabajo está más centrado en generar espacios formativos de sinergia con equipos docentes en distintos niveles educativos (Educación Infantil, Primaria, Secundaria y Bachillerato) en colaboración con varios Centros de Profesores (CEPs) de la Junta de Andalucía (especialmente, con el CEP Marbella-Coín y su magnífico equipo de asesores).

Entre las finalidades de esta formación con profesores, alumnos y padres, destacan:

 Experimentar la Atención Plena viviendo el “aquí y ahora” a través de la práctica de Mindfulness.

 Desarrollar habilidades personales para cultivar el equilibrio emocional y reducir la influencia de nuestros habituales patrones negativos de percibir y juzgar la realidad en la vida personal, familiar y profesional.

 Mejorar la regulación de nuestras emociones estando receptivos a ellas y tomando conciencia de nuestra capacidad para modularlas (las emociones propias y las de los demás).

 Promover la comprensión y el crecimiento personal, gestionando nuestras emociones de forma eficaz.

 Favorecer un clima saludable y positivo en el aula, en casa, en el barrio, etc.

más información: Olivia_Recondo

¿Todo esto qué nos hace pensar? ¿Consideras que las relaciones familiares son claves en la educación?