Navidad

La Navidad un concepto ligado a la paz, al amor, a volver a empezar algo, a dejar nacer y proteger todo lo bueno, a renovarse, a compartir…

Para despedir el año nos gustaría compartir con todos vosotros, lectores del blog, un poema de Teresa de Calcuta.  Es uno de sus legados en forma de Declaración de Principios:

Teresa

Cuando creamos espacios interiores bellos, logramos que esta belleza se refleje en nuestras acciones. Belleza, entrega y generosidad. Hay personas que marcan la diferencia.

¿Qué lugar ocupa la belleza en tu vida? ¿Cómo cuidas tu corazón?  Te invitamos a reflexionar sobre ello.

 

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Vinculos y rituales

El zorro se calló y miró largamente al Principito:

– Por favor…¡domestícame!-dijo.

– Me parece bien –respondió el Principito-, pero no tengo mucho tiempo. Tengo que encontrar amigos y conocer muchas cosas.

– Sólo se coPrincipito y Zorronoce lo que uno domestica –dijo el zorro-. Los hombres ya no tienen más tiempo de conocer nada. Compran cosas ya hechas a los comerciantes. Pero como no existen comerciantes de amigos, los hombres no tienen más amigos. Si quieres un amigo, ¡domestícame!

– ¿Qué hay que hacer? –dijo el Principito.

– Hay que ser muy paciente –respondió el zorro-. Te sentarás al principio más bien lejos de mí, así, en la hierba. Yo ye miraré de reojo y no dirás nada. El lenguaje es fuente de malentendidos. Pero cada día podrás sentarte un poco más cerca…

Al día siguiente el Principito regresó.

– Hubiese sido mejor regresar a la misma hora –dijo el zorro-. Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde, ya desde las tres comenzaré a estar feliz. Cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré. Al llegar las cuatro, me agitaré y me inquietaré; ¡descubriré el precio de la felicidad! Pero si vienes en cualquier momento, nunca sabré a qué hora preparar mi corazón… Es bueno que haya ritos.

– ¿Qué es un rito? –dijo el Principito.

– Es algo también demasiado olvidado –dijo el zorro-. Es lo que hace que un día sea diferente de los otros días, una hora de las otras horas. Mis cazadores, por ejemplo, tienen un rito. El jueves bailan con las jóvenes del pueblo. ¡Entonces el jueves es un día maravilloso! Me voy a pasear hasta la viña. Si los cazadores bailaran en cualquier momento, todos los días se parecerían y yo no tendría vacaciones.

Fragmento de El Principito de Saint-Exupery

Para vincularnos afectivamente, los humanos necesitamos rituales, paciencia y tiempo para procesar nuestras emociones, para construir el difícil territorio de la confianza que será la mejor base para que crezca la semilla del amor. El amor como nutriente que nos hace resilientes ante la adversidad.

 

 

El canto del corazón.

Hoy en este post compartimos con vosotros un relato titulado  “El canto del corazón”

Los miembros de una tribu de África utilizan un canto especial para cada miembro de la tribu, el cual le es asignado antes de su nacimiento.

En esta tribu la fecha de nacimiento de una criatura no es el día del parto, ni siquiera el día de la concepción, como en otras comunidades. Para ellos la fecha de nacimiento coincide con el instante en que la madre piensa por primera vez en ese hijo o hija.

La madre, consciente de sus intenciones de concebir un hijo con un hombre específico, se aleja para sentarse solitaria a la sombra de un árbol grande. Allí se sienta y escucha con atención hasta que puede oír el canto de la criatura que ella espera traer al mundo.

Una vez que ha oído la canción, vuelve a la aldea y se la enseña al padre para así poder cantarla juntos mientras hacen el amor, invitando a la criatura a que se les una.

Cuando se realiza la concepción, la madre le canta la canción al hijo que lleva en el vientre, y luego se la enseña a las ancianas y a las parteras de la aldea, de manera que durante los trabajos del parto y el instante del nacimiento, la criatura sea bienvenida con dicho canto.

Después del nacimiento, todos los miembros de la aldea aprenden la canción de cada niño y se la cantan en momentos de triunfo, en rituales y durante la iniciación.

Cuando llega a la edad adulta, el canto se convierte en parte de su ceremonia matrimonial.

Al final de su vida sus seres queridos rodean su lecho de muerte y entonan el canto por última vez.

Jack Kornfield (Historias del espíritu, historias del corazón)

el canto africa