Desde los afectos

A través de las palabras expresamos nuestros sentimientos y afectos. Cuando las palabras son dichas de verdad, desde el silencio, la reflexión profunda y desde el corazón nos ayudan a abrir puertas y ventanas a la experiencia y a la vida.

Desde los afectos

¿Cómo hacerte saber que siempre hay tiempo?

Que uno tiene que buscarlo y dárselo.
Que nadie establece normas, salvo la vida.
Que la vida sin ciertas normas pierde formas.
Que la forma no se pierde con abrirnos.
Que abrirnos no es amar indiscriminadamente.
Que no está prohibido amar.
Que también se puede odiar.
Que la agresión porque sí, hiere mucho.
Que las heridas se cierran.
Que las puertas no deben cerrarse.
Que la mayor puerta es el afecto.
Que los afectos, nos definen.
Que definirse no es remar contra la corriente.
Que no cuanto más fuerte se hace el trazo, más se dibuja.
Que negar palabras, es abrir distancias.
Que encontrarse es muy hermoso.
Que el sexo forma parte de lo hermoso de la vida.
Que la vida parte del sexo.
Que el por qué de los niños, tiene su por qué.
Que querer saber de alguien, no es sólo curiosidad.13442233_1043368755740320_3484786436530290309_n
Que saber todo de todos, es curiosidad malsana.
Que nunca está de más agradecer.
Que autodeterminación no es hacer las cosas solo.
Que nadie quiere estar solo.
Que para no estar solo hay que dar.
Que para dar, debemos recibir antes.
Que para que nos den también hay que saber pedir.
Que saber pedir no es regalarse.
Que regalarse en definitiva no es quererse.
Que para que nos quieran debemos demostrar qué somos.
Que para que alguien sea, hay que ayudarlo.
Que ayudar es poder alentar y apoyar.
Que adular no es apoyar.
Que adular es tan pernicioso como dar vuelta la cara.
Que las cosas cara a cara son honestas.
Que nadie es honesto porque no robe.
Que cuando no hay placer en las cosas no se está viviendo.
Que para sentir la vida hay que olvidarse que existe la muerte.
Que se puede estar muerto en vida.
Que se siente con el cuerpo y la mente.
Que con los oídos se escucha.
Que cuesta ser sensible y no herirse. 
Que herirse no es desangrarse.
Que para no ser heridos levantamos muros.
Que sería mejor construir puentes.
Que sobre ellos se van a la otra orilla y nadie vuelve.
Que volver no implica retroceder.
Que retroceder también puede ser avanzar.
Que no por mucho avanzar se amanece más cerca del sol.
¿Cómo hacerte saber que nadie establece normas, salvo la vida?

Mario Benedetti

Anuncios

¿Certeza o Incertidumbre?

La incertidumbre puede ser un punto de partida para ampliar nuestro territorio personal. Cuando penetramos en una zona desconocida no sabemos a qué nos enfrentamos, ya que no hay mapa. Nos sentimos inseguros porque pensamos que lo aprendido no sirve para dar respuesta al reto que se nos presenta. Afloran emociones como el miedo que nos bloquean y paralizan para hacernos desistir de explorar más allá de lo conocido. Lo conocido no siempre es lo mejor para nosotros.

Si nos quedamos con la idea de que lo que desconocemos es peligroso, vamos a levantar protecciones y contraeremos nuestra vida en lugar de expandirla. Abandonar la zona conocida hacia cualquier otra parte para evitar la sensación de estar estancado es una alternativa. Los espacios inciertos son espacios de aventura y exploración. No ofrecen garantías, pero sí oportunidades. Nos permiten activar partes de nosotros mismos que ni sabiamos que existían.

Una de las principales dificultades ante la incertidumbre es la indecisión. La incertidumbre y la indecisión nos provocan ansiedad y malestar emocional, generando en ocasiones estrés. Esto explica que algunas personas apelen al pensamiento único como mecanismo de defensa y se anclen a sus certezas como protección para no sufrir.

Cuando la vida nos presenta múltiples caminos y debemos escoger sólo uno, decidir supone renunciar a los restantes. Entonces la mente puede bloquearse, sobre todo si ninguno de los caminos resalta sobre los demás. Es importante en este momento escuchar lo que nos dice el corazón.

Ante lo desconocido podemos arriesgarnos y confiar que sabremos hallar la mejor respuesta. La incertidumbre es parte esencial del tejido de la vida. Nada es estático, todo cambia. Cambia nuestro cuerpo, cambia nuestra forma de pensar y nuestros sentimientos, cambia el concepto de nosotros mismos y  nuestra forma de posicionarnos ante los demás.

Vivir es ganar espacios interiores y exteriores. ¿Vas a ampliar territorio o ha replegarte y defenderte?

Una buena vida no es gratis, dependerá de en qué la inviertas, de cómo la gestiones, de los ingredientes que aportes, de tu valentía para salir de la zona de comodidad y de acceder a los espacios interiores de crecimiento. Si te cierras, te entierras.

Te invitamos a reflexionar sobre ello.

zona de confor

Zanahoria, huevo o café

Hoy compartimos un relato que habla sobre como respondemos ante la vida cuando la adversidad llama a nuestra puerta.

Zanahoria, huevo o café

Una hija se quejaba con su padre acerca de la vida y se lamentaba de que las cosas no le salían bien. No sabía cómo hacer para seguir adelante porque sentía que desfallecía y se iba a dar por vencida. Estaba cansada de luchar y luchar sin obtener ningún resultado. Parecía que cuando solucionaba un problema, aparecía otro.

Su padre, un chef de cocina, la llevó a su lugar de trabajo. Allí tomó tres ollas con agua y las colocó en el fuego. Pronto el agua de las tres ollas estaba hirviendo. En una colocó zanahorias, en otra colocó huevos y en la última granos de café. Las dejó hervir. Sin decir una palabra, sólo miraba y sonreía a su hija mientras esperaba.

Su hija, esperó con impaciencia, preguntándose qué hacía su padre. A los veinte minutos su padre apagó el fuego. Sacó los huevos y los colocó en un recipiente, sacó las zanahorias y las colocó en un plato y finalmente colocó el café en un tazón.

Mirando a su hija, le pregunto: ¿qué ves? huevos, zanahorias y café le contestó ella.

La hizo acercarse y le pidió que tocara las zanahorias. Ella lo hizo y notó que estaban blandas. Luego le pidió que tomara un huevo y lo rompiera. Después de quitarle la cáscara, observó que el huevo estaba duro. Luego le pidió que probara el café. Ella sonrió mientras disfrutaba de una exquisita taza de la deliciosa bebida.

Sorprendida e intrigada la hija le preguntó: ¿Qué significa todo esto, padre? Él le explicó que los tres elementos habían enfrentado la misma adversidad: ¡agua hirviendo! Sólo que habían reaccionado de forma diferente.

La zanahoria llegó al agua fuerte, dura pero después de pasar por el agua hirviendo se había hecho blanda y fácil de deshacer. Los huevos llegaron al agua siendo frágiles, su cáscara fina protegía su interior líquido, pero después de estar en el agua hirviendo se habían endurecido. Los granos de café, sin embargo, eran únicos después de estar en agua hirviendo habían cambiado el agua.

¿Cuál eres tú? le preguntó a su hija.

zanahoria huevo cafe