¿Certeza o Incertidumbre?

La incertidumbre puede ser un punto de partida para ampliar nuestro territorio personal. Cuando penetramos en una zona desconocida no sabemos a qué nos enfrentamos, ya que no hay mapa. Nos sentimos inseguros porque pensamos que lo aprendido no sirve para dar respuesta al reto que se nos presenta. Afloran emociones como el miedo que nos bloquean y paralizan para hacernos desistir de explorar más allá de lo conocido. Lo conocido no siempre es lo mejor para nosotros.

Si nos quedamos con la idea de que lo que desconocemos es peligroso, vamos a levantar protecciones y contraeremos nuestra vida en lugar de expandirla. Abandonar la zona conocida hacia cualquier otra parte para evitar la sensación de estar estancado es una alternativa. Los espacios inciertos son espacios de aventura y exploración. No ofrecen garantías, pero sí oportunidades. Nos permiten activar partes de nosotros mismos que ni sabiamos que existían.

Una de las principales dificultades ante la incertidumbre es la indecisión. La incertidumbre y la indecisión nos provocan ansiedad y malestar emocional, generando en ocasiones estrés. Esto explica que algunas personas apelen al pensamiento único como mecanismo de defensa y se anclen a sus certezas como protección para no sufrir.

Cuando la vida nos presenta múltiples caminos y debemos escoger sólo uno, decidir supone renunciar a los restantes. Entonces la mente puede bloquearse, sobre todo si ninguno de los caminos resalta sobre los demás. Es importante en este momento escuchar lo que nos dice el corazón.

Ante lo desconocido podemos arriesgarnos y confiar que sabremos hallar la mejor respuesta. La incertidumbre es parte esencial del tejido de la vida. Nada es estático, todo cambia. Cambia nuestro cuerpo, cambia nuestra forma de pensar y nuestros sentimientos, cambia el concepto de nosotros mismos y  nuestra forma de posicionarnos ante los demás.

Vivir es ganar espacios interiores y exteriores. ¿Vas a ampliar territorio o ha replegarte y defenderte?

Una buena vida no es gratis, dependerá de en qué la inviertas, de cómo la gestiones, de los ingredientes que aportes, de tu valentía para salir de la zona de comodidad y de acceder a los espacios interiores de crecimiento. Si te cierras, te entierras.

Te invitamos a reflexionar sobre ello.

zona de confor

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