Sostenible versus Insostenible

Cuando desatendemos a las informaciones que nos mandan nuestros sentidos, nuestro cuerpo o nuestras emociones; cuando desoímos nuestras necesidades e invertimos la energía en personas tóxicas, egoístas; cuando hacemos por hacer, decimos por decir… nuestra vida se vuelve insostenible.

No es sostenible acaparar, infrautilizar, derrochar nuestra energía; adoptar tiempos inhumanos, dejar de nutrir nuestra mente, nuestras emociones y  nuestros sueños; volcarnos en el afuera olvidando nuestros espacios interiores; encerrarnos con nuestras creencias, prejuicios, estereotipos y juicios; evitar los cambios, las nuevas ideas, los nuevos aprendizajes.

El mundo no es algo estático y todos los sistemas están sometidos a procesos de caos, reequilibración y transformación. Los sistemas rígidos se rompen, los flexibles sobreviven. Los sistemas cerrados acaban deteriorándose o pereciendo mientras que los sistemas abiertos generan nuevas sinergías, se enriquecen, intercambian energía, se nutren y progresan.

Es esencial prestar más atención a cómo gestionamos nuestra energía porque ahí reside la explicación de por qué no obtenemos los objetivos deseados y por qué a veces nos sentimos cansados, desanimados y sin fuerzas para perseverar. En función de los diferentes elementos que conforman el circuito de la energía, nuestra vida puede convertirse en insostenible o sostenible.

Algunos ejemplos:

¿De dónde parte la energía que te mueve a la acción?

  • INSOSTENIBLE: obligación, necesidad, deuda, culpa, resignación,…
  • SOSTENIBLE: alegría, amor, gratitud, ternura, generosidad…

¿Cómo canalizas tu energía?

  • INSOSTENIBLE: quejas, excusas, victimismo, intención sin acción…
  • SOSTENIBLE: valentía, esfuerzo, atención, decisión…

¿Qué flujo de la energía experimentas?

  • INSOSTENIBLE: dirección única (dar sin recibir -agotamiento del sistema)
  • SOSTENIBLE: generosidad conmigo, con los demás y el entorno que me rodea.

Cuando nos sentimos sin fuerzas para luchar por nuestros proyectos, sin ilusión para vivir nuestro día, etc. es preciso revisar a qué fuentes de energía me estoy conectando, qué perdidas tenemos y en qué y en quién invierto mis energías.

El conocimiento de nosotros mismos nos permite detectar nuestra riqueza interior y buscar la mejor vía para darle salida.

“Cuando las cosas dejan de crecer, empiezan a morir. Morir no es pues dejar de vivir sino dejar de crecer” Charles Gow

energia sostenible

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