El aprendizaje de la ostra

Esta es la historia de una ostra que descubrió un día que un grano de arena se había alojado en el interior de su concha. Aunque era uno solo, le causaba mucho dolor, porque las ostras, a pesar de ser organismos muy sencillos, también tienen sentimientos.

¿Se quejó acaso aquella ostra del cruel destino que la condujo a su lamentable situación? ¿Maldijo al gobierno que lo había permitido? ¿Sostuvo que el mar tenía la obligación de protegerla? ¿Se sintió ofendida con las mareas por arrojarle la arena?

-No- se dijo la ostra dentro de su concha-. Puesto que no puedo sacar el grano de arena, trataré de mejorarlo.

Así pasaron los años y la ostra llegó a su destino final. En este caso llegó a manos de un pescador. El grano de arena, que tanto la había hecho sufrir, se había convertido en una hermosísima perla de brillo esplendoroso.

ostra y perla.jpg

Ante la vida somos libres para elegir nuestras respuestas y responsables de sus consecuencias.

“La vida es muy difícil y está tan amenazada que todo lo que puedo coger de ella me resulta un regalo. Y esto no es la negación del dolor, es simplemente la otra cara” Claudio Magris.

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