La Comunicación NoViolenta (CNV): más que una forma de comunicarnos, una manera de estar en el mundo

31-centro-abierto-post-cnv

En esta nueva entrada queremos compartir un artículo de Pilar de la Torre, docente habitual de Centro Abierto, en el que expone de forma clara y directa qué es la Comunicación NoViolenta (CNV) y qué implicaciones puede tener su aplicación en diferentes contextos así como en nuestra vida personal.

La CNV, como dice Pilar, no es únicamente una manera de comunicarnos más, sino que implica una auténtica actitud ante la vida. En sus propias palabras: “Puede parecer ingenuo que el solo aprendizaje de otra manera de comunicar los unos con los otros pueda tener un efecto masivo, lo que ocurre es que no se trata sólo de otra manera de comunicar, sino más bien de una “postura de vida” contagiosa y con un gran impacto”.

Comunicar sin hacerse daño ¿puede ser un proyecto social?

Muchos de nosotros sufrimos al no poder mantener la conexión con nuestros interlocutores que no comparten nuestras opiniones, en particular sobre aspectos sensibles como la política, el deporte, la ecología, los negocios… estos temas nos encienden tanto que nos resulta difícil acoger otro punto de vista diferente al nuestro y nos cerramos o pasamos a un modo agresivo. Al mismo tiempo, nos damos cuenta de que tratar de convencer al otro no sirve de nada para acercarnos a él.

¿Podemos ir más allá de nuestras opiniones? ¿Hay un fondo común en los seres humanos que nos permite encontrarnos más allá de nuestra cultura o de nuestras creencias?

Es posible entendernos realmente si nos encontramos en aquello que compartimos, es decir, en nuestras necesidades profundas. Todos necesitamos respirar, beber, comer; de la misma manera, todos necesitamos relacionarnos, recibir comprensión por nuestras penas y alegrías cotidianas, sentir la libertad de elegir, por citar sólo algunas de estas necesidades. Tomar conciencia de ellas es todo un camino, pero es la forma más directa para llegar a la comprensión y conexión mutua.

Cada uno de nosotros es un mundo en sí mismo y a la vez estamos unidos a los demás. Esto implica que para tener relaciones armoniosas fuera de nosotros, es necesario que reine la paz en nuestro interior: “Sé tú el cambio que quieres ver en el mundo” dice Gandhi. Es un acto revolucionario tratarse a sí mismo de otra manera diferente a la habitual. ¡Miremos como nos hablamos cuando actuamos de una manera que no nos gusta! ¡Miremos el poco espacio que nos damos a escucharnos a nosotros mismos! Esto es un gran aprendizaje, como lo es el de cultivar en sí y consigo mismo una actitud de escucha y de comprensión auténtica.

A través de una actitud de “no Juicio” nuestra calidad de presencia, de escucha y de expresión permite transformaciones extraordinarias y duraderas en nuestras relaciones. Así mismo, proporciona un sentimiento de seguridad que nos permite entrar en contacto con nuestro interior. Este es uno de los principales vectores del cambio de conciencia y del arte de vivir al que aspira la Comunicación NoViolenta (CNV).

En nuestras relaciones necesitamos explorar tres campos de acción: la relación con nosotros mismos, la relación con el otro y la relación con lo colectivo o social. Y lo haremos con la convicción de que podemos ocuparnos de nosotros mismos a la vez que del bien-estar de la humanidad en su conjunto, estando estos dos planos íntimamente ligados.

La Comunicación NoViolenta (CNV) se basa en las premisas siguientes: todo ser humano, sea cual sea su color de piel, su nivel de formación, su religión, creencias políticas, sexuales, etc. sólo pretende cuidar de sus necesidades fundamentales, en muchas ocasiones inconscientemente. Con la constatación evidente de que la humanidad tendría otro comportamiento si intentáramos cuidar de nuestras necesidades en cooperación los unos con los otros, en lugar de hacerlo con un espíritu de competición, voluntad de dominación y con agresividad. La CNV está fundamentada en la certeza de que cada persona está llena de recursos para gestionar su vida. Podrá contactar con ellos y desarrollarlos para su propio servicio y para apoyar a los demás, simplemente a través de una escucha de calidad.

Cuando hemos sufrido suficientemente en nuestras relaciones, podemos tener muchas ganas de probar otra forma diferente de comunicarnos de la que sabemos hacer. A la Comunicación NoViolenta se acercan personas de todos los medios y situaciones, no sólo aquellas que tienen dificultades. Vienen para mejorar sus relaciones, tanto familiares como profesionales o sociales. Su compromiso y desafío es el de crear con nuestro interlocutor una calidad de relación tal que se sentirá respetado como ser humano, incluso cuando sus ideas y sus acciones nos horrorizan o nos desagradan.

La experiencia nos muestra que cambiar al otro es imposible o, si es posible, será con la condición de que antes o después se pagará caro. Precisamente por esto, será siempre preferible que la otra persona cambie de comportamiento porque puede apreciar las ventajas que ese cambio supone en su vida, en lugar de acusarle, culparle, castigarle o convencerle a la fuerza para que cambie.

Hemos sido educados para obedecer, para conformarnos o para rebelarnos. Practicar la Comunicación NoViolenta nos abre una tercera vía: la de la cooperación. Y esto va más allá del solo bien-estar personal.

Tener una actitud diferente con otra persona implica evitar las luchas de poder. Con la CNV, el poder se encuentra en la solidaridad y en la ayuda mutua, en donde cada uno va a desarrollar sus talentos con los demás, sin ir en detrimento de sí mismo ni en contra de los demás. Esto necesita tiempo para que se produzca un verdadero camino de conciencia, para preocuparnos de la satisfacción de las necesidades del otro tanto como de las nuestras.

La utilización de la CNV conlleva asumir plenamente la responsabilidad de nuestros sentimientos, pensamientos, palabras y actos. En lugar de poner fuera la causa de nuestro malestar, nos invita a ver todo comportamiento del otro como una ocasión de volver a nosotros mismos, de identificar la necesidad estimulada y luego hacer una petición para obtener el cambio deseado. Cuando sentimos rabia hacia alguien, le juzgamos o condenamos, es como si lo matáramos mentalmente. La CNV nos invita a llevar nuestra mirada primero sobre nosotros mismos y sobre nuestras necesidades, en lugar de hacer responsable a la otra persona de lo que nos pasa. De esta manera, nadie tiene el poder de hacernos infelices.

Con la escucha, con el intercambio de nuestros puntos de vista desconocidos hasta entonces por nuestro interlocutor, podemos dialogar hasta darnos cuenta de en qué la vida de cada uno va a enriquecerse con el cambio propuesto.

Si queremos verdaderamente tener poder para que alguien cambie, es esencial que veamos en él a un ser humano en lugar de a un enemigo (egoísta, tirano, perverso, inconsciente…). Hacer este camino lleva tiempo y supone que nosotros tengamos antes la comprensión que necesitamos. Se trata de tomar conciencia de que nuestros interlocutores, como cada uno de nosotros, han sido educados, condicionados, para actuar de una determinada manera. Vamos a llevarles a intentar otra forma todavía más atractiva de cuidar de sus necesidades, conectándonos con su humanidad y haciéndole partícipe de la nuestra; y a partir de aquí, llegaremos a la consideración mutua.

Este proceso nos lleva a abandonar la referencia de “quien tiene razón/ quien se equivoca” y a cambiarla por el juego de “cómo puedo hacer para que tu vida sea más bonita”. El impacto de esta intención en nuestra vida cotidiana (la de no juzgar, la de poner nuestra atención en aquello que sirve a la vida) es considerable. Incluso aún cuando nuestro reflejo sea el de corregir al otro.

Poco a poco podemos ir confiando en la sabiduría de las personas, encontrando el sentido de la solidaridad y la importancia de escuchar la voz de todos. Este es un largo camino, pues el condicionamiento social nos ha enseñado desde hace generaciones a relacionarnos desde la competencia y la desconfianza.

La CNV se transmite en medios profesionales, colegios, centros sociales, hospitales, ONGs, prisiones, etc. Y se practica cada vez más en empresas. Ofrece con regularidad seminarios para todo público, para personas que desean mejorar sus relaciones personales, familiares, sociales o profesionales. También interviene en regiones en guerra o en medios rurales. Existen equipos de formadores certificados en todos los continentes.

En las instituciones en las que se interviene se produce una toma de conciencia sobre el interés a hacer con el otro en lugar de contra el otro. Se cambia de postura, se instala una calidad de escucha y de consideración de los diferentes puntos de vista para enriquecer la visión común y para cooperar. Se consulta a las personas implicadas antes de imponer una decisión. Se toma el tiempo de pararse para agradecer a los colaboradores. El personalismo se disuelve para dejar paso a la sabiduría colectiva.

Las personas formadas en CNV comparten la diferencia que supone en su vida el tomar sistemáticamente tiempo para cuidar de la relación, el destacar las cosas que le satisfacen y por qué. Hay lugares en los que se crean “Grupos de Escucha” con un objetivo preventivo del agotamiento que en ocasiones suponen las relaciones.

La CNV puede ayudarnos a relacionarnos con nosotros mismos, a aprender (después de haber sido condicionados a escuchar un criterio exterior) a escuchar nuestra propia naturaleza de seres vivientes que se expresa a través de nuestras emociones y nuestras necesidades. También nos lleva a escuchar al otro para entender, detrás de lo que dice o hace, las necesidades vitales que expresa. Igualmente, y es un campo enorme, desarrolla una sensibilidad hacia nuestro entorno, hacia las necesidades del planeta y a tenerlas en cuenta en nuestras elecciones personales o colectivas. Despierta una calidad de escucha fina hacia la vida, nos ayuda a alimentar la conciencia de nuestra interdependencia, que es la clave del próximo cambio de paradigma.

La CNV es un instrumento que nos permite vivir lo más posible en coherencia con los valores que más nos importan y encontrar la alegría en lo que hacemos, en lugar de estar peleados con nosotros mismos y no encontrar sentido a lo que hacemos.

Escuchar antes de reaccionar: si reaccionamos por reflejo, se envenena el diálogo. Si ejercemos presión, nuestras palabras se pierden y más se cierra la puerta que queremos abrir. Escuchar al otro profundamente nos ayuda a percibir la belleza de lo que en el fondo desea. Vale la pena ir hacia nuestro interlocutor y tomar un tiempo para comprenderle, sinceramente, antes de intentar influenciarle o convencerle, con la fe de que cuanto más intentemos ver las cosas desde su punto de vista, nuestro interlocutor estará también más dispuesto a entendernos.

Encontrar esta nueva energía de compasión (en lugar de enemigo) es lo que practicamos en los cursos de formación y en los grupos de prácticas de CNV.

Los debates públicos, el diálogo social, las comunidades de vecinos, las negociaciones empresariales y entre ONG, pueden tomar desde ahora un giro constructivo con un diálogo para ganar juntos.

Todo esto no es fácil y a veces nos desanimamos. Hay que ser conscientes de que es “un trabajo de hormiga” y de que es necesario ser pacientes y confiar en que es posible caminar hacia un mundo en el que cada uno puede cuidar de sus necesidades de manera pacífica y en el que cierta equidad puede restablecerse entre todos.

Puede parecer ingenuo que el solo aprendizaje de otra manera de comunicar los unos con los otros pueda tener un efecto masivo, lo que ocurre es que no se trata sólo de otra manera de comunicar, sino más bien de una “postura de vida” contagiosa y con un gran impacto. “En presencia de una persona firmemente instalada en la noviolencia, toda hostilidad cesa” (Patanjali).

Tiene un poder de atracción inmenso el placer manifiesto y profundo que se siente cuando se vive en un grupo en el que cada uno se preocupa por el bien-estar de todos: esto es una experiencia que permite saborear el gusto de la unidad.

Artículo de Pilar de la Torre

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s