Casos prácticos de niños y jóvenes, soluciones desde la Pedagogía Sistémica (parte 2 de 2)

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Recurso Sistémico en la acción tutorial: Los muñecos. Caso de Hiperactividad.

María, de 6 años, está diagnosticada de hiperactiva. A pesar de ser inteligente sus nervios le impiden centrarse, le gusta llamar la atención de cualquier forma, a veces se muestra  perdida. Sus padres me habían comentado que le habían puesto el mismo nombre que a una hermanita que murió a los pocos días de nacer. Para los padres, este hecho, era una forma de honrar a la primogénita y a todo el dolor que les había producido su pérdida.

Esa decisión significa que en su interior siguen mirando a la segunda como si fuese la primera, la fallecida. Mi alumna no tenía un lugar real en su familia y lo manifestaba con hiperactividad, como si fuera dos personas a la vez. En una reunión de tutoría les propuse a los padres de Maria buscar una estrategia conjunta para encontrar soluciones a la hiperactividad de su hija en el aula. Podíamos representar este tema con muñecos. Les pareció buena idea.

Cuando nos reunimos los cuatro, Maria escogió a un muñeco para ella, otro para su papá y otro para su mamá. Le dije que los colocara sobre la mesa, su titubeo me confirmó la  dificultad que tenia para ubicarse. Cuando por fin encontró un lugar para cada uno de los tres, dijo que faltaba algo, pero no sabía qué. Como habíamos convenido su mamá le explicó que antes que ella había nacido otra niña que en realidad ella era la segunda hija y que si le parecía bien, buscara una muñeca para que representara a su hermana mayor

Cuando la colocó nos encontramos con dos Marías y eso era una complicación. Le propusimos que, puesto que ese nombre ya se lo habían puesto a la primera, a ella, a  partir de ese momento la llamarían Carmen. El encuentro con su verdadero lugar en la familia generó en la niña un efecto inmediato. Su comportamiento pasó a ser mucho más normalizado. Esta actuación sólo se puede hacer con la estrecha colaboración de  los padres, pues, es a ellos a los que les corresponde descubrir un hecho tan importante. A mí me confirmó la fuerza que da al proceso educativo la unión de padres y maestros. Sin ellos, nuestra labor educativa se hace mucho más costosa e incluso en ocasiones inútil.  También me confirmó la necesidad de conocer el origen de los comportamientos de los chicos, para lo cual se necesita tiempo y afecto.

Nuestra masificada sociedad apenas deja espacio para que los niños y jóvenes se relacionen mucho más con los adultos. Solo lo hacen sobradamente con los iguales y eso les priva de la sabiduría que los mayores podemos transmitir y también les priva del reconocimiento y el cariño que necesitan para desarrollar una personalidad equilibrada.   A nosotros, los adultos, esta falta de relación con los jóvenes nos despoja de una de las cosas que más sentido da a nuestra existencia: Trabajar para las nuevas generaciones.

Para ampliar la información sobre el curso Competencias emocionales para la escuela desde la mirada sistémica podéis hacer click aquí.

Por Maita Cordero Ayuso, maestra y terapeuta, formada en varios ámbito como la terapia regresiva, la PNL, el coaching y la consultoría, así como en Constelaciones Familiares. Máster en Pedagogía Sistémica.

Puedes leer la parte 1 del artículo haciendo click aquí.

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