PRACTICAR MINDFULNESS. Por Vicente Simón

¿Qué es el Mindfulness?

Mindfulness (MF) consiste en mantener la atención centrada en lo que sucede en el presente, con respeto, aceptación, ternura y sin juzgar. En un sentido más amplio, Mindfulness se refiere a todo el movimiento de asimilación de las tradiciones meditativas orientales (especialmente la budista) por parte de la cultura occidental y, más específicamente, por parte de la ciencia.

En la meditación Mindfulness no hace falta adoptar una postura concreta y reservar un tiempo específico para practicar la meditación, sino que se puede practicar en cualquier postura y en cualquier momento. Calmar la mente para ver con claridad

Con Mindfulness calmamos la mente que se encuentra habitualmente dispersa y en zozobra por preocupaciones, ansiedades y prisas. Y sólo cuando la mente está calmada (a través de la concentración) es cuando podemos ver cómo son las cosas en realidad y es precisamente esta visión clara la que nos va a permitir comprender y transformar el sufrimiento.

– La práctica de Mindfulness tiene desorientación como el sufrimiento.

De una forma sencilla y conocida desde tiempos inmemoriales: concentrando la atención en un solo punto u objeto. Con esto, la mente de mono se va apaciguando y cambiamos el modo de funcionamiento mental, centrándonos en lo que estamos experimentando en el momento presente. La mente pasa de ir saltando de una vivencia a otra (mente errante), a fijarse en lo que estamos viviendo en el momento presente (foco vivencial o experiencial).

– Cuando se practica la meditación de manera formal, lo más habitual es concentrarse en la respiración, ya que tiene muchas ventajas. Siempre está presente y ocupa una posición privilegiada entre el cuerpo y la mente, de manera que, atendiendo a la respiración, conseguimos calmar tanto el cuerpo como la mente. Por tanto, practicando la concentración, accedemos a la calma.

¿Cuáles son los beneficios?

– Lo que todos los estudios científicos demuestran es que la práctica de Mindfulness resulta beneficiosa, tanto sobre la mente, como sobre el cuerpo y sobre la conducta.

– Su práctica disminuye la ansiedad, disminuye la depresión, el enfado y las preocupaciones en general y aumenta la alegría, la inspiración, los sentimientos de gratitud, la satisfacción y la vitalidad.

En el cerebro mejora la capacidad de atención, aumenta la capacidad de modular las emociones negativas y la de experimentar emociones positivas. Aumenta la intuición y la empatía.

En la conducta, nos permite aumentar la ecuanimidad y responder mejor a los estímulos, en lugar de reaccionar automáticamente ante ellos, es decir, nos proporciona una mayor flexibilidad en las respuestas.

Nos capacita para romper patrones de conducta dañinos para la salud, como el abuso de sustancias, sean el tabaco, el alcohol u otras drogas adictivas. Y mejora la calidad del sueño.

Asimismo, se está muy cerca de probar que aumenta la longevidad.

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